Hice una encuesta en Twitter hace un tiempo. La pregunta era simple: ¿tienes una estrategia de inversión?
Las opciones eran cuatro: sí, la tengo definida, escrita e impresa; sí, la tengo en un documento; sí, la tengo en la cabeza; no la tengo, no la necesito.
Ganó "sí, la tengo en la cabeza". Un buen porcentaje votó "no la tengo, no la necesito". Y prácticamente nadie votó la primera opción, la de impresa.
Eso explica muchos de los problemas que veo en inversores que llevan años en esto y siguen tomando decisiones de forma reactiva, sin un marco claro que los guíe cuando el mercado se pone feo o cuando aparece una oportunidad que parece irresistible.
Una estrategia que solo existe en tu cabeza no es una estrategia. Es una intención. Y las intenciones se evaporan exactamente cuando más las necesitas: en medio de una caída del 30%, cuando una empresa que llevas en cartera recorta el dividendo, o cuando ves que algo sube un 40% en tres meses y tienes la tentación de entrar.
Por qué tiene que estar escrita. Y por qué impresa.
Lo de imprimirla no es una metáfora ni un truco psicológico de autoayuda. Tiene una razón práctica: cuando estás delante del broker con una decisión difícil, no quieres estar recordando qué dijo tu yo racional hace seis meses. Quieres leerlo.
La estrategia escrita hace dos cosas. Primero, te obliga a pensar con claridad cuando no hay presión: defines los criterios tranquilamente, sin mercado de por medio, sin emociones. Segundo, te protege de ti mismo cuando sí hay presión: en el momento de la decisión, el documento manda, no el estado de ánimo.
Yo la tengo y ha cambiado varias veces desde 2020, porque la estrategia tiene que ser flexible. De hecho ya leíste hace poco el artículo del pívot 2025-2030... Pero en cada versión ha estado escrita, con criterios concretos. Lo que te cuento aquí es la versión actual.
Bloque 1: acciones de dividendo creciente (50% de la cartera)
Qué busco antes de que entre en el radar:
El primer filtro es fundamental. Una empresa solo entra en consideración si cumple estos puntos:
- Free cash flow creciente. Es el dinero real que queda después de pagar todos los gastos e inversiones necesarias para mantener el negocio. Si el FCF se comprime trimestre a trimestre, el dividendo tiene los días contados, aunque el BPA todavía no lo refleje.
- Payout razonable. Depende del sector, pero en términos generales no me interesa que una empresa esté pagando más del 75-80% de su FCF en dividendo. Por encima de ahí, cualquier tropiezo en el negocio acaba en recorte. Hay algunas excepciones pero aquí te cuento lo más habitual...
- Deuda controlada. Miro el ratio deuda neta sobre EBITDA. En empresas maduras y estables acepto más deuda; en empresas en transición o con negocios cíclicos, menos.
- Historial de dividendo creciente. Al menos cinco años subiendo el dividendo, mejor si son diez o más. No busco el yield más alto del mercado, busco empresas que lo suban de forma sostenida. Algunas no lo cumplen, pero son vacas lecheras que hacen su función, pero el grueso si le pido que lo hagan. Desde hace años no sigo el listado de aristócratas de >25 años ni nada por el estilo con el que empecé al principio.
- Ventas y márgenes estables o en crecimiento. Si las ventas llevan dos años cayendo y los márgenes se comprimen, el negocio está en dificultades aunque todavía no haya recortado el dividendo.
Cuándo compro:
Una vez que una empresa pasa el filtro fundamental, entra en el Radar Cajurite con un precio de compra objetivo. Ese precio lo determino por análisis técnico: busco zonas de soporte, medias relevantes, RSI en niveles de sobreventa.
El fundamental me dice qué comprar; el técnico me dice cuándo.
Tengo unas 300 empresas en ese radar. En cualquier momento del año, hay varias en precio de compra interesante. El objetivo es que la liquidez siempre tenga dónde ir, y lo normal es que siempre haya oportunidades. Tú mismo puedes ver ese radar de forma gratuita con todos los precios objetivos en mi app Cajurite.
Cuándo vendo:
Aquí es donde la estrategia tiene que ser más estricta, porque vender es emocionalmente más difícil que comprar. De hecho mi norma básica es NO VENDER, pero a veces....
Cualquier recorte de dividendo, por pequeño que sea, es señal de alarma. Puedo darle a una empresa dos trimestres de margen si veo deterioro en los números y si el dividendo se recorta por algo excepcional, pero casi seguro más antes que tarde se pondrá en la rampa de salida.
La excepción la hago con empresas de mucha convicción y liderazgo claro en su sector —un Nike, por ejemplo— donde el problema es claramente coyuntural y no estructural. Pero esa excepción tiene que estar justificada por escrito en el momento de decidir, no inventada a posteriori para no vender algo que me da pereza soltar.
Geografía de este bloque:
Aproximadamente un 65% en EEUU, un 15-20% en Reino Unido, y el resto entre España y Europa continental. China, ninguna posición. El riesgo regulatorio y la interferencia gubernamental en las empresas no encajan con lo que busco.
Bloque 2: ETFs de alto reparto (35% de la cartera)
Criterios de selección:
No todos los ETFs de alto yield son iguales. Antes de meter un euro en cualquiera de ellos reviso tres cosas:
- NAV estable o creciente. Si el valor del activo subyacente se deteriora con el tiempo, el ETF te está devolviendo tu propio capital disfrazado de dividendo. Eso no es renta, es devolución de principal. Descartado.
- AUM mínimo relevante. No me interesan ETFs con menos de 1.000 millones bajo gestión. Por debajo de ese tamaño la liquidez puede ser un problema y el riesgo de cierre del fondo es real. Los que llevo yo tienen entre 8.000 y 30.000 millones. Sin embargo los de gestoras muy top y que llevan poco en mercado no les exijo este criterio, no debería haber problema...
- Gestora con historial. JP Morgan, Neos, gestoras con track record real en este tipo de estrategias. No ETFs nuevos de gestoras desconocidas prometiendo yields imposibles.
Qué estrategia usan:
Entiendo lo que hay dentro antes de comprarlo. Los que tengo actualmente trabajan con venta de calls cubiertas o estrategias BCS (venta de call más compra de call superior para limitar la pérdida de upside en mercados alcistas). Son estrategias comprensibles, no cajas negras.
Distribución:
Pago mensual, no trimestral. Eso me permite planificar los gastos de la fase de distribución con más precisión.
Bloque 3: opciones (15% en liquidez como colateral)
La regla de oro:
Nunca vendo una put si no tengo el dinero en el broker para que me asignen. Nunca vendo una call si no tengo las acciones. Si me asignan, tiene que ser algo que yo haya decidido de antemano que quiero hacer. Si no estás de acuerdo con la asignación, no vendas la opción.
Rentabilidad mínima:
Exijo al menos un 10% anualizado por operación. Por debajo de ahí espero a que las primas suban, que en momentos de mayor volatilidad siempre llega. Intento comprar en un rango de IV (volatilidad implícita alto) y trabajo con deltas seguros del 15-25%.
Activos sobre los que opero:
Solo sobre activos que ya tengo o que quiero tener en cartera. No vendo opciones sobre empresas que no conocco o que no querría tener asignadas. El universo de activos para opciones es un subconjunto del universo de activos de la cartera principal.
Las reglas que aplican a toda la cartera
Aportaciones:
Todos los meses directo al broker. Primero se paga la cartera, luego el resto. Sin excepciones por vacaciones, por meses malos o por lo que sea.
Reinversión:
Todos los dividendos y distribuciones recibidas se reinvierten. En la fase de acumulación no sale nada. En la fase de distribución (a partir de noviembre de 2027) se irá ajustando gradualmente.
Liquidez:
Actualmente el 15% de la cartera en efectivo, funcionando como colateral para opciones. Durante la fase de acumulación puede bajar temporalmente cuando hay oportunidades claras de compra, pero el objetivo es mantener ese nivel.
Número de posiciones:
Máximo 40 empresas en acciones individuales. A partir de ahí, cualquier empresa nueva que entre implica que otra sale. Tener más posiciones de las que puedes seguir trimestralmente no es diversificación, es ruido. Esto cambió en el pívot.
Lo que la estrategia no puede controlar
La estrategia escrita elimina las decisiones emocionales en el 90% de los casos. El 10% restante siempre va a requerir criterio.
Hay cosas que los números no capturan hasta que ya ha pasado algo: un cambio de CEO que toma decisiones equivocadas, un evento geopolítico que cambia las reglas del sector, una empresa que prometía trimestre a trimestre y nunca cumplía. En esos casos, el criterio y la experiencia hacen lo que el Excel no puede.
Por eso la estrategia tiene que revisarse. No constantemente, que eso es otra forma de no tener estrategia. Pero sí periódicamente, con perspectiva, para ajustar lo que la realidad ha ido enseñando.
La mía ha cambiado varias veces desde 2020. Siempre hacia más simplicidad, más convicción y menos ruido. Esa parece ser la dirección correcta.
Lo que viene en el último artículo
Has visto el recorrido completo: los inicios, el inmobiliario, el pivot, los números, las reglas.
En el siguiente articulo te cuento algo que mucho me preguntáis, ¿por qué inviertes como sociedad? ¿qué ventajas e inconvenientes tiene? No te lo pierdas que seguro te sorprende...
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